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Aunque suenen parecido, bien distinto es ser criollo que hacer una criollada. Para nosotros, la criollada es un ejercicio diario, una forma de vida aplaudida y celebrada. Cutrear, cabecear, pelar, sacarse una buena tajada son formas de criollada. No cumplir con una deuda, jalar el cable del vecino, coimear con sencillo a un tombo son clásicas criolladas. No devolver un libro, un disco o cualquier cosa que nos prestan. Ser impuntual es criollada. Total, ¡qué serán 10 minutitos!
Sacar ventaja de cualquier situación que se nos presente y colarse es una criollada. Exigir que nos den por lo que no hemos movido un dedo por conseguir es una criollada que linda con la mediocridad. Lo que hacen los políticos mas que palomilladas son perradas mediocres que nacen de la criollada. Robar luz, contratar por asesor a la nana. Decir que son buenos maestros cuando no han pasado primaria. Argumentar con vales de pollo toda la plata que gastan.
Sacar ventaja de cualquier situación que se nos presente y colarse es una criollada. Exigir que nos den por lo que no hemos movido un dedo por conseguir es una criollada que linda con la mediocridad. Lo que hacen los políticos mas que palomilladas son perradas mediocres que nacen de la criollada. Robar luz, contratar por asesor a la nana. Decir que son buenos maestros cuando no han pasado primaria. Argumentar con vales de pollo toda la plata que gastan.
Denunciar que lavan patas, que planchan camisas y lavan corbatas son maniobras acriolladas. Cuando muriendo de la risa cruzamos por la pista y no usamos el puente que hay a pocos metros es hacer la criollada.. Montesinos fue aplaudido por criollo, por pendejo. ¡Ese Montesinos es la c...! ¡Ta' que ese tío es la muerte! Lo mismo decíamos de Fujimori. Si elegimos un presidente decimos ¡Que robe pero que haga! Eso es, en esencia, nuestra virtud deformada a punta de criolladas. Por cada criollo que queda, miles hacemos criolladas. "Sobre mi pecho llevo criollada" es una bonita frase que deberíamos tener tatuada.
En el año 2002, Matías Vega, estudiante de la Facultad de Comunicaciones de la U. De Lima, me pidió que grabar la voz en off de un documental dirigido y editado por él. El documental se llama Entre Vivos y Plebeyos y explica mil veces mejor lo que yo intenté explicar en la introducción sobre esa característica tan querida, tan peruana, tan nuestra: la maldita criollada.
En el año 2002, Matías Vega, estudiante de la Facultad de Comunicaciones de la U. De Lima, me pidió que grabar la voz en off de un documental dirigido y editado por él. El documental se llama Entre Vivos y Plebeyos y explica mil veces mejor lo que yo intenté explicar en la introducción sobre esa característica tan querida, tan peruana, tan nuestra: la maldita criollada.
